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Nibiru, Enuma Elish y el origen del mundo

Nibiru, Enuma Elish y el origen del mundo

Nuestra búsqueda de Nibiru, prosigue con un texto extraordinario de aproximadamente 4000 años de antigüedad, un texto babilónico conocido como Emuna Elish.

En el año 1876, George Smith del Museo Británico publico la traducción de esta sagrada épica babilónica, la cual reconstruyo de tablillas de arcilla rotas.

El Emuna Elish causo un gran revuelo internacional, ya que parecía representar el mito de la creación, siendo este mucho más detallado que el breve relato bíblico del Génesis.

Mucho tiempo después, en 1976, Zecharia Sitchin presentó una afirmación sorprendente, pero aún no refutada, de que el Enuma Elish es una epopeya cosmológica que describe con precisión la formación del Sistema Solar hace 4.600 millones de años.

El planeta Tiamat

Zecharia Sitchin, afirma que el planeta Tiamat (mencionado anteriormente como Phaeton o Faetón) nombrado por los sumerios, no ha desaparecido, solamente se trasladó. Tiamat es el planeta que nos encontramos ahora. Tiamat es el Planeta Tierra.

Los Sumerios sugieren que la Tierra estuvo más lejos del Sol, era el planeta Tiamat, siendo el quinto en orden desde el Sol. Hace muchos miles de años, Tiamat fue sacado de su órbita por un desastroso acontecimiento que lo relego a la tercera posición desde el Sol.

Nibiru y el Enuma Elish

La creación del mundo según el relato Babilónico se encuentra en las escrituras denominadas Enuma Elish. Según la historia convencional o aceptada, el Enuma Elish es un relato mitológico que fue escrito para justificar la posición suprema del dios Marduk entre los dioses babilónicos.

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Para Zechara Sitchin, el Enuma Elish, es una detallada descripción de los ancestros en donde se relata con lujo de detalle la formación del Sistema Solar. Además, se detalla la entrada del misterioso Planeta Nibiru y las catástrofes en el Sistema Solar.

En el año 1902, Leonard William King, otro estudioso de la civilización sumeria, indicaba que los dioses y monstruos mencionados en el relato son una representación alegórica de componentes astronómicos. Para King, Tiamat representa a una estrella o constelación y Marduk representa al planeta Júpiter.

Más cercano a nuestros días D.S. Allan, historiador de Cambridge y J.B. Delair, geólogo de la Universidad de Oxford, dedicaron mucho tiempo de sus vidas en la investigación de los párrafos del Emuna Elish, llegando a la conclusión en su libro “Cataclismo” que existió una gran colisión en nuestro Sistema Solar que tuvo consecuencias catastróficas para la Tierra.

Al margen de las diferencias entre la teoría de dichos investigadores, la idea principal es la misma: el Enuma Elish narra una colisión estelar y no es un simple relato mitológico que justifica la ascensión del dios Marduk.

La creación del Sistema Solar

La versión más antigua a la cual se pudo acceder del Emuna Elish se encuentran en una tablilla de barro, datada con una antigüedad de 650 a.C, encontradas en la biblioteca de Nínive.

Sitchin, sostiene que fueron los Annunakis quienes narraron el relato del Emuna Elish a los sumerios hace miles de años. Luego en Babilonia, se modificó para incluir al dios Marduk como el héroe principal.

Sitchin, se dio cuenta de que las referencias a ” Dioses ” eran de hecho referencias a ” planetas “, que ” vientos ” podían leerse como ” satélites ” y que el papel de Marduk era paralelo al de un planeta conocido por los sumerios como Nibiru. Es asi que dio su interpretación que lo que él consideraba, que lo que nos estaban contando en dichas tablillas, era nada más, y nada menos que la creación de nuestro Sistema Solar.

 “Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado; nada, salvo el primordial APSU, su Engendrador, MUMMU y TIAMAT -la que les dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.” (Extracto del Enuma Elish)

Sitchin da la siguiente interpretación al texto anterior.

“En la inmensidad del espacio, los «dioses» -los planetas- estaban aún por aparecer, por ser nombrados, por tener sus «destinos» -sus órbitas- fijados. Sólo existían tres cuerpos: «el primordial AP.SU» (Sol), MUM.MU (Mercurio) y TIAMAT (El planeta desconocido). Las «aguas» de Apsu y Tiamat se mezclaron, y el texto aclara que no se refiere a las aguas en las que crecen las cañas, sino más bien a las aguas primordiales, los elementos básicos generadores de vida del universo. Apsu, por tanto, es el Sol, «el que existe desde el principio». El más cercano a él es Mummu. El relato deja claro más adelante que Mummu era el ayudante de confianza y emisario de Apsu: una buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. De hecho, ésta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses.”

 “Antes de que (Lahmu y Lahamu) hubieran crecido en edad y en estatura hasta el tamaño señalado, el dios ANSHAR y el dios KISHAR fueron formados, sobrepasándoles [en tamaño]. Cuando se alargaron los días y se multiplicaron los años, el dios ANU se convirtió en su hijo -de sus antepasados un rival. Entonces, el primogénito de Anshar, Anu, como su igual y a su imagen engendró a NUDIMMUD.” (Extracto del Enuma Elish)

Para Sitchin, en un proceso que pudo abarcar miles de años, Marte y Venus crecían de tamaño (Lahmu y Lahamu), mientras aparecieron dos nuevos planetas; AN.SHAR y KI.SHAR (actualmente Júpiter y Saturno). Después paso un tiempo “se alargaron los días y se multiplicaron los años” y nació un tercer par de planetas. Primero llego Anu, el cual engendro a un planeta gemelo (a su imagen y semejanza”). Indudablemente haciendo referencia a Urano y Neptuno. Aun hubo otro planeta que se sumó a estos planetas exteriores, Plutón. Pero los sumerios en su mapa celeste, no sitúan a Plutón de manera más lejano que Neptuno, sino junto a Saturno, del que era según los sumerios su “emisario”, lo que actualmente llamamos satélite.

Para Sitchin cuando la Epopeya de la Creación estaba llegando a su fin el sistema Solar estaba compuesto por el Sol y nueve planetas.

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¿Pero dónde está la Tierra y la Luna?

La respuesta es sencilla. No existían. Todavía tenían que crearse como producto de la colisión de dos objetos celestes.

Tiamat y Nibiru

Sigue contando Sitchin, que la flamante familia de planetas estaba lejos de ser un conjunto estable, debido a que el tamaño de Tiamat perturbaba el orden en el sistema Solar.

“Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a Tiamat con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de Tiamat con sus cabriolas en las moradas del cielo. Apsu no podía rebajar el clamor de ellos; Tiamat había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables… molestas eran sus maneras.” (Extracto del Enuma Elish)

Sitchin interpreta que la mención de avances y retiradas, en términos astronómicos en una referencia a las orbitas erráticas de los planetas.

El relato de la creación continua, Neptuno el planeta más alejado del Sol, causa la atracción de un extranjero, un nuevo dios celeste, un planeta que proviene desde las afueras del Sistema Solar. Lo llamaron Marduk (Nibiru para Sitchin). Era un planeta joven, de un tamaño similar a Saturno, escupía fuego y emitía radiaciones.

“El orden del tránsito -primero por Neptuno, después por Urano-indica que Marduk (Nibiru) estaba entrando en el Sistema Solar no en la dirección orbital del sistema (en sentido contrario a las manecillas del reloj), sino en dirección opuesta, en el sentido de las manecillas del reloj. Siguiendo el nuevo sendero, el recién llegado no tardó en verse atrapado por las inmensas fuerzas gravitatorias y magnéticas del gigante Anshar/Saturno y, luego, de Kishar/Júpiter. Su sendero se curvó aún más hacia dentro, hacia el centro del Sistema Solar, hacia Tiamat.”

Mientras que el Enuma Elish nos cuenta que los dioses habían decretado que el destino de Marduk era enfrentarse a Tiamat, Sitchin explica que el texto se refiere a como la órbita de Marduk/Nibiru se alteró y lo encaminó irremediablemente hacia el planeta Tiamat.

La llegara de Nibiru o Marduk causa gran conmoción en todo el sistema solar. Antes del choque, la fuerza gravitatoria ejercida entre ambos planetas, genero el desprendimiento de grandes fragmentos que se convirtieron en satélites.

Según el Enuma Elish, los dioses habían decretado el destino de Marduk (Nibiru). La combinación de fuerzas gravitatorias habría de dirigirlo directamente hacia una gran colisión con Tiamat.

El Gran Choque

Pero Nibiru no viajaba solo en su camino hacia Tiamat, lo acompañaban cuatro satélites que había arrancado por su terrible fuerza gravitatoria a su paso por Urano, lo llamaban los cuatro vientos: Viento del Sur, Viento del Norte, Viento del Este y Viento del Oeste. Al pasar Junto a Saturno y Júpiter, obtuvo tres satélites más, Viento del Mal, Torbellino y Viento Incomparable

En la primera colisión, los dos planetas no chocaron entre sí, los satélites de Marduk impactaron contra Tiamat. Ellos dilataron al planeta, haciéndole una amplia hendidura que llego hasta las entrañas de Tiamat.

En ese momento se definió el destino de los diez satélites de Tiamat.

“Después de matar a Tiamat, la líder, su grupo fue destruido, su hueste hecha pedazos. Los dioses, los auxiliares que marchaban al lado de ella, temblando de miedo, dieron la espalda para salvar y preservar sus vidas.” Enuma Elish

A este párrafo Sitchin lo atribuye al drástico cambio de orbita e inversión de dirección de rotación en la órbita alrededor del Sol. Quizás, según Sitchin, así podemos explicar el origen de algunos cometas que no obedecen a ninguna norma de circulación en el Sistema Solar. A diferencia de las orbitas de los planetas, los cometas presentan orbitas elípticas, muy estiradas, pero lo más llamativo es que todos los planetas se trasladan alrededor del Sol en la misma dirección, muchos cometas se mueven en sentido inverso.

Se supone que al pegar a Tiamat en sentido inverso a su órbita, el planeta destruido eyecto cometas que siguieron en dirección apuesta a la trayectoria del planeta que les dio origen.

“El Señor se detuvo a ver su cuerpo sin vida. Dividir al monstruo él, entonces, ingeniosamente planeó. Después, como un mejillón, la desgarró en dos partes.”

 El mismo Marduk golpeo esta vez a Tiamat, separando su parte superior. El fuerte golpe, llevo a una gigantesca parte de Tiamat hacia un lugar donde nunca hubiere estado para convertirse en el Planeta Tierra.

La parte inferior, se convirtió en miles de fragmentos en lo que hoy conocemos como el cinturón de asteroides.

 “La [otra] mitad la levantó como pantalla para los cielos: encerrándolos juntos, como vigías los estacionó… Dobló la cola de Tiamat para formar la Gran Banda como un brazalete.”

 Para el autor, todos los enigmas tienen respuesta en la epopeya de la creación. Además, no solo explica la formación y desarrollo de nuestro sistema Solar, sino también la distribución de los continentes de la Tierra, que se encontraban todos sobre un lado, quedando en la lado opuesto una enorme cavidad, el lecho del Océano Pacifico.

Es así que Nibiru, elimino de los cielos a Tiamat. Trajo a la existencia a la Tierra, llevándola a una nueva orbita, más cercana al Sol. Repujo un “brazalete” en los cielos -el cinturón de asteroides- que separa al grupo de los planetas interiores del grupo de los planetas exteriores. Convirtió a la mayoría de los satélites de Tiamat en cometas, y a su satélite principal, Kingu, lo puso en órbita alrededor de la Tierra para convertirse en la Luna. Y cambio de lugar un satélite de Saturno, Gaga, para convertirlo en el planeta Plutón, confiriéndole algo de sus propias características orbitales (como la de su plano orbital diferente).

Los enigmas de nuestro sistema solar -las cavidades oceánicas de la Tierra, la devastación de la Luna, las orbitas inversas de los cometas, los misteriosos fenómenos de Plutón- son perfectamente explicables a través de la epopeya de la Creación mesopotámica, si la desciframos del modo en que lo hizo Zechara Sitchin.

Zecharia Sitchin se basó en el siguiente párrafo para bautizar a su nuevo planeta como Nibiru. 

“Nibiru resguardará el portal entre el cielo y la tierra; Aquellos que no pudieron cruzar por arriba o por abajo, deben siempre pedir su autorización. Nibiru es la estrella que brilla en el cielo.” (Extracto del Enuma Elish)

Anormalidades en el Planeta Tierra

Durante miles de años, hemos dado por supuesto que nuestro planeta tiene su masa de tierra concentrada en un lado del globo, con la profunda cavidad del lecho del Océano Pacífico en el otro lado.

Las referencias constantes a las ≪aguas≫ de Tiamat son también esclarecedoras. A ella se le llamo el Monstruo del Agua, y esto explicaría por qué la Tierra, como parte de Tiamat, fue dotada también con esta agua.

De hecho, algunos estudiosos modernos denominan a la Tierra ≪Planeta Océano≫, pues es el único de los planetas conocidos del sistema solar que ha sido bendecido con estas aguas dadoras de vida.

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Un misterio aun difícil de explicar es la corteza terrestre. En tierra firma la capa externa de material tiene alrededor de 32 kilómetros de espesor, con las llamadas “raíces” de montañas que se extienden a 64 kilometros de profundidad. En cambio, debajo de los océanos, la denominada corteza oceánica tiene apenas 8 kilómetros de espesor. Esta anomalía en la corteza, se ha complicado aún más con el descubrimiento de grandes fragmentos de corteza, que misteriosamente se encuentran “hundidos” 400 kilómetros por debajo de la superficie de la Tierra.

Incluso si se tiene en cuenta esta corteza, la Tierra aún tiene menos de la mitad de la corteza que debería tener en relación con otros planetas.

Y para aun confundir más las cosas, la corteza oceánica data de no más de 200 millones de años, mientras que la corteza continental data de 4 mil millones de años ¿Por qué la corteza oceánica es relativamente joven?

Ante el afán de encontrar una explicación a estos datos, los científicos han producido varias teorías. Por ejemplo, se cree que la “juventud” de la corteza oceánica puede ser causada por el hecho de sumergirse periódicamente y de alguna manera se recicla.

El Enuma Elish, puede explicar todas estas llamadas anomalías perfectamente, ya que describe a la Tierra como la mitad de un planeta que se dividió catastróficamente en dos: la mitad sobreviviente del acuoso planeta Tiamat con su corteza primitiva y una corteza mucho más joven, producto del impacto con Nibiru.

Al parecer el pueblo sumerio era consciente del origen de la Tierra, es por ello que usaron el termino KI, que significa cortar, ahuecar, para referirse al planeta Tierra.

Esa rara Luna

La evidencia de la Luna también ofrece la confirmación de un evento catastrófico hace 4 mil millones de años. Las misiones Apolo encontraron una gran cantidad de rocas, conocidas como brechas , que habían sido rotas y luego fusionadas por un calor repentino y extremo.

Al mismo tiempo, la capa superficial de la Luna se derritió de repente y su campo magnético disminuyó a un nivel insignificante. Ahora se sabe que los cráteres de la Luna, que antes se consideraban volcanes extintos, fueron causados ​​por impactos masivos, hace unos 4.000 millones de años “.

Según el Enuma Elish, la Luna (Kingu) era originalmente el satélite principal de Tiamat, y por lo tanto estaba en el corazón de la batalla celestial. De este modo, se pueden explicar sus cicatrices de batalla.

Reflexión Final

Quizás muchos de nosotros tomemos las afirmaciones de Zecharia Sitchin como algo sin fundamento alguno. Muchos otros podrán afirmar que se tratan de ideas descabelladas y a otros muchos nos dejara pensando y por lo menos dudando sobre su veracidad.

Lo que es muy llamativo, es que varios descubrimientos modernos, nos vienen a afirmar conocimientos que tenían los sumerios hace 6000 años.

Cada día me convenzo más, que para conocer con mayor exactitud el presente, debemos olvidarnos de los últimos 2500 años de nuestra existencia (exceptuando los últimos 70 años) y dedicarnos a estudiar las civilizaciones que vivieron hace 5000 años.

Las afirmaciones de Sitchin sobre la creación del Sistema Solar, contada en el Emuna Elish, suenan como un cuento fantástico adaptado por una persona de gran imaginación, pero no puedo negar que todo el relato cierra a la perfección. Indudablemente yo, le creo.

 

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